Soy consciente
de mi mente y mis pasos imprudentes. Siento, vivo y lloro, y sé que el pasado
ya no está en mis poros.
Soy yo, ya no el de ayer, tampoco el de mañana, pero sigo siendo el mismo que te ama.
Igual,
¿qué más da?, estaré ausente, tú en mi presente, y finalmente seguirás en cada
murmullo de la gente.
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